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anhelo

Casi siempre me levanto bastante temprano. Me gusta tomar delantera al bullicio del mundo. Cierto es que al jardín apenas llegan los ruidos mundanos. Me gusta desayunar en el jardín con el olor de los frutales, de los cactus y del mar.

La muerte es lo único que tenemos seguro todos los animales que habitamos el planeta. Mi anhelo de hoy es perder el miedo a esa puerta sombría, a ese final del camino o a ese reencuentro con el equilibrio del universo. Supongo que perder el miedo es lo mismo que estar preparado, que tener las cosas recogidas y la maleta preparada para si en cualquier momento hay que salir de viaje. Tener las despedidas adelantadas, los agradecimientos realizados, los besos repartidos,...

No me quiero morir, aunque sí que quiero repartir besos...

un niño
siempre un niño
inocencia infinita
mirada pura

una casita a la orilla de la playa

Un mundo donde no existan diferencias entre unos y otros. No existan diferencias por motivo del color de la piel, del género, del lugar de nacimiento o de residencia. Un mundo donde nadie tenga más que nadie, donde nadie sea más que nadie.

Toda la vida se la había pasado de aquí para allá. Si, podría ser lo que llaman por ahí un culo de mal asiento. Siempre llegaba, se establecía, aguantaba un tiempo y se iba. Nunca le dio pena irse. Pensaba que la vida era como una escalinata que cada uno debe de subir a su ritmo y que una vez posado el pie en un escalón no cabe la vuelta atrás. No es posible rectificar y desear no subir ese escalón porque la duda en ese momento puede convertirse en un traspiés. Pero cada escalón era diferente. Cada cual tenía su forma y su color como si de una escalera multicolor y multi-forme se tratase. A veces llegaba a una gran ciudad y se establecía en el centro, en la zona más bohemia. Buscaba un ático pequeño con una gran terraza donde pudiese sentarse y respirar el bullicio los días de buen tiempo. Otras veces le tocaba en suerte un escalón más tranquilo y el destino le empujaba a un pueblecito de la costa. Alquilaba una casita tranquila, alejada de todo y de todos. Una de esas casitas que no quieren saber nada del resto. Es como si estuviesen enfurruñadas por algún motivo. No sólo por el hecho de estar alejadas y de no querer mezclarse con la barriada y el bullicio de las calles y la gente que pasa, sino también porque suelen tener su fachada de espaldas al pueblo, como en un gesto de soberbia e indiferencia. Como si ellas se pensasen mejor que el resto, o simplemente como si quisiesen tener su propio espacio, como si no les molestase pertenecer a un todo pero exigiendo una identidad, una vida propia. Esas eran las casas que normalmente le gustaban. Siempre tenían la fachada y el jardín de espaldas a todo. Y no sólo de espaldas al pueblo, sino también de espaldas a la vida.

hoy quisiera ser poema

para encontrarme contigo
cuando tú estés perdido
para ser testigo
de tus lágrimas más amargas
de tus alegrías más profundas

hoy quisiera ser poema
para que tus ojos se fijaran en mi

hablar con tu yo más auténtico
oír tus sueños más bonitos
dibujarlos con mis líneas imperfectas
con mis torpes palabras

me buscarías
cuando no te encontrases
me buscarías
cuando hubieses dejado de buscarte
me buscarías
con el alborozo del enamoramiento
me buscarías
cuando estuvieses loco de amor
me buscarías
cuando no encontrases palabras
suficientemente bonitas para ella
me buscarías
con la amargura del desamor
me buscarías
cuando uno de los tuyos hubiese partido
me buscarías
cuando no entendieses
me buscarías
cuando todo estuviese claro
me buscarías
cuando el mundo fuese
un lugar acogedor
me buscarías
cuando el mundo resultase frío y hostil
me buscarías
cuando quisieras soledad
me buscarías
cuando esa dama inoportuna y cruel
ahogase cada uno de tus segundos interminables
me buscarías
en tus emociones
en tus sentimientos
en tus alegrías
en tus penas
en tu vida más consciente
en tus sueños más profundos

hoy quisiera ser poema
para que tú me dieses vida

hoy quisiera ser poema
para que tu vida
fluyese entre mis palabras

cuando me puse a cantar no podía imaginar que había tanta gente había tomado unas cuantas cervezas y estaba un poco perjudicado, pero daba gusto ver cómo el público chillaba y pedía que le cantases su canción. nunca pensé que su canción podía ser mi canción. y la canté porque no me atreví a decirles que no, y fue algo grande. muchos no la entendieron pero hubo un puñado que saltaron y se transformaron y entraron en mi mundo. entences fui quien siempre quise ser